ZARAGOZA VERDE Y AZUL






Zaragoza verde y azul



Una red verde y azul integrada por sistemas naturales y nuevos polos de centralidad urbana.


Sólo tomando referencias del punto de partida es posible darse cuenta de cuánto y cómo se ha transformado Zaragoza en los años previos e inmediatamente posteriores a la Exposición Internacional Zaragoza 2008. Todo ello ha sido fruto de una estrategia pensada y de un esfuerzo extraordinario durante la última década.


Las intervenciones urbanísticas en las riberas de los ríos de Zaragoza convierten lo que fueron cauces-barrera en lugares de encuentro, las riberas vacías en espacios llenos de actividad y de personas de toda clase y condición, los necesarios diques frente a las inundaciones en parques lineales, los paisajes del olvido en el espejo donde la ciudad se mira, se reconoce y se promociona. Los corredores fluviales de Zaragoza, además de ser motor de transformaciones urbanísticas, son factores de revitalización de los procesos sociales y económicos, a la vez que espacios receptores de nuevos contenidos simbólicos y representativos de la ciudad.


La consideración de las variables del medio natural ha enriquecido la intervención urbanística que concibe los corredores fluviales como espacios polivalentes en los que se facilita la evacuación del agua en las crecidas, se propicia la instalación de la vegetación espontánea, se procura el acceso a la lámina de agua, se posibilitan los recorridos longitudinales y transversales, y se acogen actividades sociales y económicas.



El Meandro de Ranillas: un conjunto unitario e integrado.


El objetivo fundamental de la intervención en el meandro de Ranillas consiste en el establecimiento de un cierre de la ciudad mediante una gradación desde los espacios más intervenidos y urbanos junto a la Avda.. de Ranillas y Avenida Pablo Ruiz Picasso hasta los ambientes más naturales en el ápice del meandro y borde ribereño.


El Parque del Agua se concibió como el más extenso pabellón de la Exposición Internacional. El proyecto entiende el orden agrícola existente y lo transforma para responder a las nuevas funciones urbanas, las del ocio, contemplación, deporte y conservación del medio natural.


El ciclo de depuración natural a lo largo de secuencias e itinerarios de paisaje y arquitectónicos, se convierte en protagonista indiscutible del parque. El agua inunda periódicamente las áreas naturales, aflora por la acción humana de las entrañas del acuífero, sirve para el riego de los jardines, es factor de diversidad en el jardín botánico, espejo en el paisaje, fuente de agradables sonidos y pantalla acústica frente a los ruidos del tráfico, disfrute deportivo en el canal de aguas bravas... El tratamiento natural de las áreas del soto de ribera que triplica su superficie mediante la incorporación de espacios sometidos a una cuidadosa restauración ecológica, introduce la naturaleza en la ciudad creando una secuencia de espacios gradualmente vividos: el cauce y los sotos naturales, el parque botánico, el sistema de captación, distribución, usos y devolución del agua y además los equipamientos culturales, deportivos, lúdicos y recreativos.


En continuidad con el Parque del Agua, el Frente Fluvial de la Expo 2008 se alinea junto al Ebro, formando un corredor entre el Pabellón-Puente y la pasarela del Voluntariado. La urbanización de este espacio se identifica como un “jardín de gotas de agua” junto al río integrados por una gran pérgola textil.


Los pabellones de la exposición se han convertido en un parque empresarial y administrativo con importantes equipamientos culturales (Pabellón Puente, Torre del Agua, Acuario) integrado en el conjunto del Parque del Agua y los jardines del Frente Fluvial.


El epicentro de Ranillas irradia los beneficios de la Expo hacia el resto de la ciudad a través del Ebro, Gállego y Canal Imperial de Aragón una malla verde y azul en la que se integran nuevas infraestructuras y equipamientos en un sistema continuo de espacios públicos abiertos con el claro objetivo de evitar el efecto enclave.



Metamorfosis de las riberas del Ebro.


El corredor del Ebro en Zaragoza que tras décadas de abandono había perdido buena parte de las funciones originarias del río y estaba sometido a peligrosos procesos de deterioro ambiental, ha experimentado profundas modificaciones. En el tramo central, entre el Parque del Agua al Oeste y la desembocadura del Gállego por el Este, con una longitud próxima a los 6 Km, Zaragoza ha optado por un proyecto de riberas integrado por una serie de intervenciones urbanísticas, paisajísticas, medioambientales y sociales. Las intervenciones obedecen a la doble condición de ser respetuosas con el corredor ecológico del río y de mantener y potenciar la naturaleza eminentemente cultural de las riberas del entorno urbano y periurbano. Se parte así de una concepción unitaria del encuentro entre ciudad y naturaleza que pretende la renaturalización y la reconstrucción del paisaje.


Un sistema continuo por ambas márgenes de parques lineales, paseos, andadores, senderos, carriles bici, pasarelas, quioscos, terrazas, balcones, miradores e intervenciones artísticas convierten el corredor del Ebro en el eje central de la ciudad, integrado por elementos naturales, culturales y simbólicos de primer orden.


Las Riberas del Ebro han dejado de ser un espacio vacío e inaccesible, inseguro y sucio. Ya no son la frontera y la barrera difícil de franquear. Son el lugar de encuentro donde la población disfruta con la naturaleza y los elementos simbólicos, tradicionales y nuevos, de la ciudad.


Entre el puente de la Autopista aguas arriba de Ranillas hasta la Almozara, el río ha recuperado en gran parte sus dimensiones originales eliminando cientos de miles de toneladas de escombros que invadían el cauce. La pasarela del Voluntariado, el Muro Verde del Actur, los parques y jardines del Paseo Echegaray y Caballero en todo su recorrido, el renovado Parque de Macanaz, el Balcón de San Lázaro, los tramos del Barrio Jesús–Vadorrey y Tenerías-Las Fuentes, el Azud y pasarela con sus correspondiente lámina estable del río y sus equipamientos deportivos, la renovación radical del Náutico y del sector de Hélios son, cada una, operaciones de gran envergadura y en su conjunto resultado de las acciones estratégicas desarrolladas en los últimos años para la renovación de la imagen, estructura y dinamismo de la ciudad.



Colofón.


Ha sido la gran oportunidad para la renovación de la relación de Zaragoza con sus ríos. El río que ya no se percibe como peligro o amenaza, sino como próximo, amigo y hermoso. La ciudad, sus gentes y sus visitantes se acercan a él como espacio de representación y asiento de nuevos valores simbólicos. Las intervenciones recientes están madurando y se ajustan a las exigencias del nuevo guión que dicta una sociedad más exigente, más crítica y más creativa, puesto que la calidad, la habitabilidad y la atractividad de la ciudad requiere este empeño.


Una nueva ciudad se vislumbra, más integrada, más compleja, con mayor capacidad de intercambio, más sostenible, entrenada para nuevos retos, orgullosa de si misma y de sus capacidades, sin complejos, sin determinismos fatales, intercultural y abierta. Es la metamorfosis azul y verde de Zaragoza.



Texto : Francisco Pellicer.


Foto: Irene Pellicer.


Zaragoza, Abril 2011.

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