miércoles, 13 de octubre de 2010

"SOMOS"


"SOMOS" artículo en homenaje a José Antonio Labordeta



Todos somos un poco Labordeta. Los aragoneses nos hemos quedado un poco huérfanos sin él. "Somos como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar". "Hemos perdido, compañeros, paisajes y esperanzas en duro batallar". "Vamos a echar nuevas raíces por campos y veredas para poder andar". "Somos igual que nuestra tierra, suaves como la arcilla duros del roquedal". Así era y así cantaba José Antonio, y ¡cómo le vamos a hechar de menos! Pero vamos a hacer con el futuro un canto a la esperanza y atravesar el tiempo para poderte encontrar.

Porque satisface, y mucho, constatar que este hombre fue amado, respetado y reconocido en vida. Labordeta ha roto la leyenda urbana de que en Aragón no reconocemos lo propio y únicamente admiramos lo de fuera. Afortunadamente, saboreó el cariño de sus paisanos, las medallas y los honores más altos con la sonrisa puesta y la emoción contenida. Su falta de pedantería le ha hecho más grande todavía. Por eso es un consuelo pensar que Aragón ha sido agradecida con el personaje. Esa admiración y respeto se lo ha ganado a pulso. Por ser como era. Sin quererlo, sin desearlo, sin ambicionarlo ni perseguirlo si quiera. Solo siendo fiel a sí mismo. ¡Casi nada! "Decía lo que pensaba y pensaba lo que decía", comentaba Luis Eduardo Aute recordándole el domingo. Un político atípico y beduino en su soledad parlamentaria. Porque: ¿cuántos políticos dicen lo que piensan o piensan lo que dicen?

"El hombre de todas las batallas", que comentó el otro día Paco Ibañez. Y es verdad, porque siempre estaba donde tenía que estar. Sabiendo ya que su figura era necesaria para otorgar credibilidad y carisma al hartazgo de la gente. José Antonio Labordeta se va a convertir en todo fenómeno social. En un símbolo para esta tierra necesitada de líderes. Las convocatorias por Internet, los mensajes en el móvil, el duelo que no cesa, las filas interminables en el adiós y sus canciones espontáneas en la calle, así lo aprueban. El himno de Aragón debe llevar su voz y su energía. Sería imperdonable, y torpe, no hacerlo nuestro; porque José Antonio Labordeta somos, o queremos ser, todos los aragoneses.



Texto y foto: Margarita Barbáchano.
Zaragoza, 26 de septiembre 2010.