viernes, 31 de julio de 2009

MIS VIAJES III

Parada técnica en el pantano antes de llegar a Sallent de Gállego (Huesca). Julio. 2.009. (Foto: E. Mateo).



El pueblo. Sallent de Gállego (Huesca). Julio 2.009.





El Pantano de Lanuza. Sallent de Gállego (Huesca). Julio 2.009. (Foto: E. Mateo).




Una calle típica. Sallent de Gállego (Huesca). Julio 2.009.


El río. Sallent de Gállego (Huesca). Julio 2.009.



La exposición-intervención. Sallent de Gállego (Huesca). Julio 2.009. (Foto: E. Mateo).


Hace días que realizé este viaje en compañía de mi amigo Eugenio Mateo a Sallent de Gállego, y por diversos motivos personales se fue retrasando la narración del relato de este maravilloso e inolvidable viaje al Pirineo Aragonés.

El motivo principal de este viaje fue ir a la inauguración de la exposición-intervención de Arrudi "Intercambiador de Signos. El Paisaje Sumergido" montada en los locales del ayuntamiento de esta localidad montañesa.

Nos salió un día ideal para viajar con mucho sol y un poquito de calor, sin ser excesivo aun...

Comimos por el camino en un restaurante acogedor donde dimos buena cuenta a las viandas que nos sirvieron, entre ellas recuerdo deleite, un suculento entrecot poco echo que hizo las delicias de nuestros paladares exigentes de dos sibaritas redomados en el arte culinario, acompañado por un vino tinto que ahora no recuerdo lamentablemente la marca pero que me dejó un buen sabor de boca, francamente exquisito.

Al cabo de un tiempo y después de tomar un buen café con hielo -comimos sin prisas disfrutando de la conversación-, retomamos el camino. A esa hora del día la temperatura en la calle ya había subido unos grados, y el calor era ya de justicia. Nos cobijamos raudos en el interior del flamante mercedes de mi amigo y el aire acondicionado a los pocos segundos nos hizo olvidar la que estaba cayendo fuera del vehículo. Los kilómetros se fueron sucediendo apaciblemente por la excelente calzada de la carretera que nos fue adentrando poco a poco en el explendor agreste del paisaje, ya casi olvidado por mi -hacía mucho tiempo que no circulaba por estos parajes.

Hicimos una parada técnica en el pantano de Lanuza, para estirar las piernas y hacer otras necesidades perentorias de carácter personal y pude contemplar mudo de emoción, la magnitud de la grandeza del paisaje del entorno, la exuberante vegetación apabullando mis sentidos, los ricos aromas perdidos de antaño y ahora felizmente reencontrados, las altas y rocosas montañas desafiando el firmamento de un color azul intenso, con la compañía de alguna solitaria y caprichosa nube perdida en el horizonte infinito, la extensa y cromática paleta de colores esparcida sabiamente por el idílico paisaje que ahora me rodeaba cautivo y me embriagaba lo mas hondo de mi ser...

Llegamos sin contratiempos al pueblo y aparcamos el auto en una céntrica plaza, cerca del ayuntamiento. Por una empinada calle acompañé a Maese Mateo -como me gusta llamar a mi buen amigo- hasta el edificio donde albergaba la exposición-intervención de nuestro común amigo Arrudi.
Me despedí de mi amigo en busca de una tienda de ropa donde comprar algo de abrigo, pues a esa hora -las seis de la tarde hacía fresco de verdad- y con el paso de las horas haría frío, en la montaña ya se sabe hay que ir bien equipado y yo con los nervios del viaje me había olvidado la sudadera en casa. Me adentré por unas empedradas callejuelas donde corrían alegremente en sus bicicletas unos niños, que estaban justo detrás del vetusto edificio del ayuntamiento y al poco rato de caminar por una empinada calle encontré una bonita tienda de ropa. Del local salí enfundado en una cómoda sudadera al tacto muy suave de un color rojo intenso y ya mejor abrigado y entrando en calor, decidí hacer turismo por el pueblo antes de ir a la inauguración. Tenía por delante una hora y media de libertad de movimientos y la quería aprovechar para hacer unas fotografías de los magníficos paisajes que me desafiaban con su grandeza y de las edificaciones típicas de esta zona pirenaica de Aragón, construidos en piedra e inclinados tejados de negra pizarra.
El tiempo efímero y cruel, se me escapó entre las manos como si fuese agua clara y cristalina de manantial de invierno y con los ojos aun ebrios cargados por mil imágenes volví flotando envuelto en una nube de ensueño de paz y felicidad nunca antes sentido por mí de forma tan real y física, o por lo menos en esos momentos de euforia no recordaba haber vivido unos instantes tan intensos de loca felicidad. Dentro del edificio -después de asearme-, me encaminé hacia al bar y allí ya se encontraban reunidos en torno una mesa Mariela García Vives -Presidenta de Asociación de Artistas Goya-, la conferenciante Mª. Luisa Grao Tello, otras personas que no conocía y mi querido amigo. Después de las consabidas presentaciones de rigor y salvada la etiqueta, nos tomamos una cerveza que a mí personalmente me supo a gloria, ya que tenía sed por el ejercicio realizado en mi gira turística local.

A los pocos minutos pasamos a la Sala de Exposiciones donde se hallaba reunido un nutrido y selecto grupo de amigos del artista, venidos de distintos sitios de la geografía española e incluso de Alemania para ver in situ la instalacción propuesta por el artista.

El acto empezó con la presentación de la obra expuesta y la larga trayectoria artística de Arrudi a cargo de Mariela -la "presi" como me gusta llamarla cariñosamente-. Le siguió la conferenciente Mª Luisa, que glosó la obra de este artista nacido en esta localidad, que en estas fechas vive en un "refugio" situado a mil metros de altura sobre el nivel del pueblo. Se accede por una tortuosa pista forestal en plena montaña con unas vistas increibles... A continuación mas destendidamente, se tomó un vino -moscatel-, que calentó los ánimos de los allí congregados, pues el frescor del Pirineo se dejaba notar hacía ya un tiempo. Entre los asistentes, estaba como no, el alcalde y algunas de las autoridades vivas del lugar. Comentamos con el señor alcalde, la necesidad de dotar a la localidad de un sitio estable expositivo, dada la importancia y fama del pueblo por sus "Festivales Musicales" tanto a nivel nacional como internacional. Estubo receptivo ante la propuesta cultural lanzada por la "presi" y se quedó en que le mandara un proyecto de viabilidad. Los minutos, las horas fueron pasando y llegó la hora de cerrar la exposición y se tomó la decisión de ir a tomar algo de comer a un bar cercano.
En la calle ya anochecido el día, con las luces melancólicas de las farolas reflejadas en las fachadas de los edificios de piedra, el frescor de la noche se hizo patente en el escenario mágico de la noche con sus sombras y siluetas defuminadas por la impenetrable obscuridad...

Comimos algo y bebimos el vino tinto del que beben los lugareños -de Almonacid de la Sierra-, que al subirlo a tal altura tomaba otras texturas y sabores mas intensos, una delicia para los sentidos y el corazón.

Con pena en el alma, llegó la inevitable hora de la despedida y dejamos sumido en sus pensamientos a Arrudi, y una brizna de tristeza recorrió por unos instantes su duro rostro quemado por el sol y el aire montañés, dejando al descubierto su gran humanidad.

sábado, 18 de julio de 2009

BAÚL DE LOS RECUERDOS

En mi pequeño estudio en la casa de mis padres. Zaragoza. Invierno 1.975.



En el estudio de José Bofarull. Zaragoza. Invierno 1.976.


Mi primera exposición individual. Sala de Arte Gambrinus. Zaragoza. Junio 1.974.


Mi segunda exposición individual. Galería de Arte La Taguara. Zaragoza. Septiembre 1.974.



Con una amiga muy alta. Galería La Taguara. Zaragoza. Septiembre 1.974.



Mi Cuarta exposición individual. Galería de Arte Berdusán. Con Carmen Berdusán. Zaragoza. Invierno 1.976.



Con Margarita Barbachano. Galería de Arte Berdusán. Zaragoza. Invierno 1.975.



Con Carlos Marín Bonacasa. Galería de Arte Berdusán. Zaragoza. Invierno 1.975.


Con unos amigos. Galería de Arte Berdusán. Zaragoza. Invierno 1.975.


Con Emilio Arce. Galería de Arte Berdusán. Zaragoza. Invierno 1.975.



Con Carmén Berdusán y Gerardo Morer (autor de las fotografías). Galería de Arte Berdusán. Zaragoza. Invierno 1.975.


Mi quinta exposición individual. Con Ricardo Calero. Galería de Arte Itxaso. Zaragoza. Diciembre 1.975.



Mi hermana Pilar con unos amigos. Galería de Arte Itxaso. Zaragoza. Diciembre 1.975.



Con las hermanas Dagnino. Galería Arte Itxaso. Zaragoza. Diciembre 1.975.



Con una amiga y coleccionista. Galería de Arte Itxaso. Zaragoza. Diciembre 1.975.



...Abriendo el "Baúl de los Recuerdos" aparecen estas fotografías de antaño ya olvidadas por mí en el tiempo en la estantería de mi biblioteca, de mis primeros pasos en el maravilloso mundo de la farándula y la bohemia nocturna zaragozana, de mis primeras exposiciones, las tertulias interminables en los estudios destartalados de mis colegas pintores y escultores, de las noches cargadas de sueños, de guitarras y vino, de amores imposibles, de...
Las fotografías de este artículo son de mi amigo Gerardo Morer.

jueves, 16 de julio de 2009

ANTONIO LÓPEZ


El maestro del "Realismo" español Antonio López visitó Zaragoza y departió una conferencia en el Colegio Oficial de Arquitectos de la ciudad. La conferencia de este gran pintor me cautivó por sus sencillas palabras no exentas de crítica y sinceridad, todo esto pasó hace tiempo pero para mi fue es como si ocurriera ayer...

martes, 7 de julio de 2009

¿ESTAMOS SOLOS?

Hace unos días recibí un e-mail de mi hermano Tirso de un video de una turista que gravó el vuelo en formación de estos OVNIS...

Estas imágenes fueron tomadas por una turista alemana en una de las islas que pertenece a la cadena de tantas en el Caribe, específicamente al norte de Trinidad y Tobago el día 16/08/2007 a las 5:50 a.m., un día jueves.

Esta playa es un santuario para la exploración submarina pues esta plagada de arrecifes y muchos corales, así como por la diferentes especies que habitan en el lugar, sobre todo por los tiburones ballena que llegan para alimentarse.

Esa parte de la isla es muy peligrosa por las mareas y el mar es muy picado, así como por la gran cantidad de tiburones de diferentes especies sobre todo el tiburón Maco y Tigre, que son considerados como los más peligrosos.

Esta turista se encontraba con un grupo de buceadores que pernoctaron en la isla para alistarse en una aventura submarina; se levantaron temprano para contemplar la playa y disfrutar del amanecer cuando de repente se toparon con algo tan increíble; ya no existe duda alguna que no estamos solos en el universo; el video dura pocos segundos porque la cámara tenía poca memoria. Esta turista se llevó el susto de su vida y lo único que pudo manifestar fue un gran suspiro por el miedo o la emoción al ser testigo de algo tan fuera de lo común. No quiso tomar fotos por miedo a que la luz emitida por la cámara delatara su posición debido a que las dos naves se encontraban prácticamente rasando el suelo, como si estuvieran buscando algo.

Hasta el momento no hay ningún informe oficial de lo sucedido, ni ningún organismo de seguridad ha manifestado nada, pero según los pescadores de la isla, dicen que esa zona es muy tormentosa y casi siempre el mar esta gris tirando a negro y el cielo permanece nublado gran parte del año. Ese punto de la isla se conoce como STONE HAVEN BAY (BAHIA PIEDRA DEL CIELO)....

Y yo me pregunto: ¿estamos solos?...

EL NACIMIENTO DE UNA LEYENDA

Titanic. "El nacimiento de una leyenda". Recreación plástica de la época.



J. Bruce Ismay. Presidente de la compañía naviera White Star Line. 1.904.
Eward J. Smith. Era el capitán de más años en la White Star Line, y posiblemente el comandante más experimentado en las derrotas del Atlántico septentrional. Había estado al mando del "Adriatic", otro gran trasatlántico de la compañía y del "Olympic". Tenía 38 años de experiencia con la White Star Line y poseía una excelente hoja de servicios en cuanto a seguridad se refería; curiosamente en todos sus años de marino nunca había tenido ningún problema grave.



Maqueta original del "Titanic" y el "Olimpic".







Sección trasversal del casco del "Titanic".



Tenía 3 hélices, la central de 4 palas con un diámetro de 5 metros, se accionaba por una turbina Parsons. Las dos exteriores son de 3 palas con un diámetro de 7 metros y heran accionadas por dos motores alternos de cuatro cilindros y triple expansión cada uno, los más grandes construidos hasta entonces. Fueron colocadas después de su botadura, en dique seco.

El "Titanic" totalmente acabado.


FICHA TÉCNICA
Nacionalidad:
--------------- Británico.
Armador: -------------------- White Star Line.
Constructor: ---------------- Harland and Wolff. Belfast (Ireland).
Inicio construcción: ------- 31 de marzo de 1.009.
Botado: ---------------------- 31 de mayo de 1.911.
Viaje inaugural: ------------ 10 de mayo de 1.912.
Tonelas: --------------------- 46.329 t.
Eslora: ----------------------- 269,00 m.
Manga: ----------------------- 28, 20 m.
Poder: ----------------------- 29 Calderas “HUGE”, con 2 máquinas Alternativas de 4 cilindros de triple Expansión y 1 Turbina Parsons de Baja Presión.
Velocidad Máxima: --------- 25 Nudos.

HISTORIA
La compañía naviera White Star se funda en 1.850, estando su flota integrada por veleros que se dedicaban principalmente al comercio basado en las minas de oro australianas.

En 1.902 la International Mercantile Marine Company, un “Trust” naviero encabezado por el financiero norteamericano J. Pierpont Morgan, compra la compañía White Star Line, por unos 25 millones de dólares en oro. Pasando a ser controlada, fundamentalmente, por intereses norteamericanos. Los barcos seguirán estando bajo bandera inglesa y las tripulaciones serán también de esa nacionalidad.

En 1.904 asume la presidencia y la dirección administrativa de la compañía, con pleno apoyo de Morgan, J. Bruce Ismay, de 41 años. A su vez William J. Pirrie, presidente de los astilleros Harland & Wolff, pasa a ser uno de los directores de Mercantile Marine.

En 1.907 en una fiesta celebrada en la mansión canadiense de William J. Pirrie, Bruce Ismay propone la construcción de dos grandes barcos (mas adelante se agregó un tercero) que compitan con el lujo, el tamaño y la velocidad de los de las compañías rivales, especialmente de la Cunard, que en ese año había botado los trasatlánticos Lusitania y Mauritania; ellos tenían 30.396 toneladas, una eslora de aproximadamente 232 metros, velocidad máxima de 26,4 nudos y una potencia de 70.000 CV.

Estos dos buques fueron construidos con subsidio del gobierno inglés por 2,5 millones de libras esterlinas a condición de que siempre fueran de propiedad británica y estuvieran a disposición del país en caso de guerra.

El plano fue aprobado en Belfast el 29 de julio de 1.908 por Bruce Ismay y otros directivos de White Star. El plano general de la distribución refleja la arquitectura naval más moderna, incluida la división del casco en una serie de compartimientos virtualmente herméticos.

También se aprecia la gran cantidad de espacio que ocupan calderas y motores. La falsa cuarta chimenea no está conectada con las calderas de carbón, sino colocada por encima de la sala de turbinas. Su función era aumentar el prestigio y la estética del barco.

El 31 de julio de 1.908 se firma la carta contrato para la construcción, en los astilleros de Belfast, del Olympic, el Titanic y un tercer barco, el Britanic, que se agregará luego. El Titanic tendrá 267 metros de largo, 28 de ancho y 30 metros de alto hasta el nivel del puente. El costo total de cada barco será de 1.500.000 libras, es decir alrededor de 7.500.000 dólares. Esta cifra es impresionante para la época, si tenemos en cuenta que un operario del astillero ganaba 2 libras a la semana; es decir 8 libras al mes; 96 libras al año. Y Edward J. Smith, capitán del Titanic -el mejor comandante mejor pagado de la época- ganaba 1.000 libras al año. Las decisiones definitivas sobre el diseño, el equipamiento y la decoración, dependerán de J. Bruce Ismay.

El 31 de mayo de 1.908 se coloca la quilla 401 en el astillero Harland & Wolff. Comienza la construcción del Titanic.

El 31 de mayo de 1.911 se bota con éxito el casco del Titanic. Presencian el acto más de 100.000 personas. Es el objeto móvil (junto con el Olympic) más grande que haya sido construido por el hombre. Para que el barco corra por la grada del astillero hasta el agua, se emplean 22 toneladas de sebo, jabón y aceite para proteger el calzo sobre el que está apoyado el casco, con una enorme presión 150 Kg. por cm2.

Los remolcadores llevan al Titanic hasta el dique donde será terminado.

En junio de 1.911 la White Star Line y el astillero Harland & Wolff acuerdan una primera fecha para el primer viaje del Titanic: es el 20 de marzo de 1.912.

Los sentimientos de alivio inundaron el astillero cuando en 62 segundos, el Titanic pasó de ser una estructura de acero unida a la tierra a un buque que flotaba en su entorno natural: el mar.

Sin sus motores, calderas, maquinaria, chimeneas, suministros y accesorios, el Titanic ya dominaba las aguas. Al cabo de una hora fue remolcado hacia el muelle de equipamiento en alta mar para acabarlo como trasatlántico.

El 3 de febrero de 1.912 se instala el Titanic en el dique seco del muelle Thopson Graving, en Belfast. Algunos de los técnicos encargados del montaje final viven a bordo del barco.

El 2 de abril a las 06:00 horas comienza las pruebas en el mar. Con ayuda de remolcadores, cruza el canal Victoria hasta Belfast Lough. Una vez en el mar se hace un test general de los diversos equipos a bordo, incluida la radio.

Se realizan pruebas de velocidad y maniobra; ellas incluyen varios virajes y detenciones con reanudación de marcha.

A continuación se realiza un importante test de detención, para lo cual se hace navegar el barco a 20 nudos, se lo frena bruscamente y se lo hace retroceder.

De esta prueba se desprende que el Titanic navegando a esa velocidad necesita aproximadamente dos millas para detener su marcha.

Recordaremos que cuando avistaron el iceberg, lo hicieron a unos 450 metros por la proa y el barco navegaba aproximadamente a 21 nudos, siendo por ello materialmente imposible que lo hubieran podido detener antes del impacto.
A las 14:00 horas se hace un test de marcha, para lo cual se lo hace avanzar a 18 nudos durante 2 horas hacia aguas abiertas. Regresa a Belfast 2 horas más tarde. ¡Tanta es confianza en el buque y su construcción, que las pruebas han llevado menos de un día!

lunes, 6 de julio de 2009

LA ESTACIÓN

Eugenio Mateo. Madeira. 2.007.


Era uno de esos días en los que la prudencia dicta no viajar por si acaso; martes, trece de septiembre.
El bullicio sonaba acolchado en aquella estación porque era tan grande que su imponente estructura convertía a la gente en figurillas andantes y todos los sonidos que expelían se elevaban disipados, camino de la soberbia techumbre de metal y cristal, guiados por la geometría minimalista imperante.

Bajo su resguardo las personas que por allí deambulaban notaban que sus conversaciones, quien las tenía, sonaban amortiguadas por la moqueta y los que no tenían con quien comunicarse solamente percibían míseros decibelios. Pero por encima de todo y de todos, una voz monocorde y gris se derramaba a través de los altavoces y llegaba hasta el último rincón de aquel espacio donde morían situaciones y nacían encuentros. La voz anunciaba salidas y llegadas que configuraban en cada corazón un ritmo distinto que afloraba en los rostros con diferentes expresiones como si su monótono ensalmo llegase a las almas en lugar de a los oídos.

Unos gritos se acercaban por el hall.

-¡Vamos, corre!
-¡Corre!
-¡Perderemos el autobús!

Aquella pareja, el hombre delante que era el que gritaba, se abría paso a través del vestíbulo con la frente perlada de sudor y la angustia lacerando sus rostros juveniles. Cargaban dos grandes maletones que arrastraban por el suelo como si de fardos se tratara y que en más de una ocasión demostraron cuan pesadas eran a alguna rodilla despistada.

Llegaron a la puerta de control de acceso al andén perseguidos por varias miradas doloridamente vengativas. Franqueándola, un guarda jurado les escudriñó de la misma manera que si fuesen a secuestrar el ómnibus que ya no podía esperarles más y les cerró el paso como una pared de carne amasada en horas de gimnasio.

Debió realmente de asustarles por sus caras de sobresalto cuando con una voz chulescamente estridente les pidió los billetes. Tras unos momentos de estupor ambos se interrogaron mutuamente a los ojos sin encontrar respuesta.

Los he puesto en mi bolso -decía ella- y hurgaba histérica entre los infinitos objetos de su interior. Cuando comprobó el fracaso se volvió a él.

- A que los has cogido tú, listo.
Con la voz revuelta por la bilis él le respondió agrio: lista tu puñetera madre, mírate en los bolsillos que tienes que llevarlos tú pero date prisa, joder, que se nos va.

Viéndose perdido volvió su mirada suplicante hacia el gorila que sin mover un músculo presenciaba la escena como si fuese de otra película.

-Por favor, tenemos los billetes pero déjenos pasar. En el autobús los buscaremos con más calma y se los daremos al conductor. No debería haber problemas.

Su tono era negociador pero en sus ojos brillaba la espada del arrebato.

- No pueden subir al autobús si no me enseñan los billetes. Son las normas,- masculló el homínido, imperturbable.

-“Ómnibus con destino Madrid va a efectuar su salida por anden cinco” -el aviso en off cayó como una losa.

El joven, desencajado, se enfrentó al energúmeno:
-¡Oiga! -tronó-, es nuestro viaje de novios. ¿Entiende?
-Vamos a bajar porque hemos pagado nuestros asientos y un animal como usted no nos lo impedirá.

Agarró a la chica de la mano y cuando iba a colisionar contra el guardián de las siete llaves en su afán de cruzar la puerta, la maleta de ella se abrió de repente y su contenido se desparramó por el suelo como un puesto ambulante. Delicadas prendas de seda, excitantes bragas de atrevidos colores, modernos pantalones. Todo su ajuar, amorosamente empacado para su luna de miel en el Caribe, se convirtió en un atrezzo inútil que despertó la morbosidad en algunos espectadores que hacían corro. En otros un punto de envidia y en los demás una simpatía por su causa.

La chica rompió a llorar con un grito que estuvo a punto de rasgar
el velo del templo pero que se coló en los tímpanos del morlaco, que sorprendido al fin, no sabía qué hacer y contra su costumbre fue capaz de darse cuenta de dos cosas a la vez; una, que el autobús se ponía en movimiento y la otra que un tacón de aguja, puntiagudo como un puñal, le atravesaba el cráneo.

El revuelo que se armó fue inenarrable. El bruto cayó envuelto en sangre. La chica se desplomó fulminada por un rayo. El novio no quería creer lo que estaba viviendo. La gente se arremolinó estorbando y quitándoles el aire a los dos inermes. Alguien pidió ayuda y al socaire de esta súbita confusión el caos revoloteó por el vestíbulo.

Como dice el refrán “a río revuelto, ganancia de...” un sujeto que mordisqueaba un bocadillo abandonó precipitadamente la cafetería y en un santiamén se apoderó de un bolso que una curiosa había descuidado en un asiento, huyendo el malvado por una de las puertas hacia el total anonimato.

La mujer curiosa graznó como una oca cuando, dándose cuenta de su caro error, volvió al asiento huérfano del bolso .Presa de un temblor espasmódico se tiró a la moqueta berreando y se arrancó varios pelos bajo un ataque de nervios que la hacía, ora balbucir, ora gritar
-“Ladrones, mi bolso, ayyy.

Varios miembros del personal que acudían a atender a los tres del andén desviaron su ruta para intentar auxiliarla y levantarla pero la desconsolada señora en sus estertores arrastró en su nueva caída a un factor de servicio y a un negro enclenque que se había acercado a ayudar.

Dos chicos espectadores, con cabellos rasta, aportaron a la inédita situación el fragor de sus carcajadas. Uno de ellos sacó su cámara digital de un zurrón y ni corto ni perezoso se zambulló de cabeza en la zarahunda para fotografiar las ligas y el inmenso culo en pompa de la victima. También retrató al factor que a cuatro patas buscaba su gorra de uniforme. Al negro escuchimizado le inmortalizó una sombra de incredulidad que le asomaba por uno de los grandes ojos.

Después, fue cargando la tarjeta de memoria con imágenes del guarda desplomado con el chichón por el que se escapaba un hilillo de sangre. De la pareja, ella moqueando desconsoladamente intentando recoger sus tangas. El, golpeando la pared con los pies mientras dos guardias intentaban sin éxito, llevárselo a la fuerza. De corros de gente entre impresionadas y divertidas que acudían desde todos los rincones. De lo único que no pudo sacar fotos fue de la voz omnipresente que desde los altavoces pedía calma a los transeúntes.

Pero esta vez otro guarda, más cachas que el yacente, atrapó por detrás al improvisado reportero agarrándole por las trenzas y arrebatándole con la otra manaza la cámara a punto de caerse.

-Dame esa cámara, maricón, ¿qué te has creído? -le escupió las palabras en la oreja- está prohibido sacar fotos. ¿Vale?

El rastafari se volvió lo que el tirón de pelo le permitía y mirándole con los ojos turbios por el hachís, mordió en la nariz a la cara de perro y el doberman soltó su presa y atendió a su hocico dolorido. Cuando se vio libre el muchacho pilló el petate y salió corriendo sin despedirse de su colega que seguía riéndose, perseguido por los aullidos del guarda pidiendo ayuda.

En la puerta exterior del edificio se detuvo un taxi. De él descendieron cuatro seminaristas con sotana. Eran unos adolescentes sanos y rosados que portaban maletines negros. En grupo penetraron hacia el vestíbulo sin adivinar cuan excitante sería aquel corto recorrido que la providencia les tenía reservado.

En efecto, un melenudo se les apareció de repente a la carrera y como una bola vertiginosa en una partida de bolos, impactó contra las cuatro figuras negras haciéndoles tambalear hasta caer con sus portafolios incluidos y el causante de este desaguisado, o sea el chico rasta, fue dando tumbos sin control hasta que al final se estrelló contra el taxi que todavía seguía allí afuera.

Cuando el taxista oyó el golpe salió del coche con cara de llevársele los vientos, más preocupado por la factura del chapista que del chaval que desde el suelo le miraba con estupor dolorido.

-¡Papa! -dijo éste, noqueado.
-Luisito pero... ¡coño! -farfulló el hombre.

Les cortó a ambos la sorpresa un aullido lejano de sirenas que desbocadas se iban acercando. Una manada de vehículos policiales se abrían paso entre el tráfico con un descomunal estrépito seguidos por las jaurías de unidades móviles de los medios de comunicación.

Rodearon la estación. Varias furgonetas de antidisturbios se vaciaron desordenadamente. El exterior fue ocupado por docenas de guerreros de largas porras y cascos sin rostro.

Como en un acto ensayado, penetraron por todas las puertas a la vez los ángeles exterminadores y avanzando en tropel golpearon a todo lo que se movía como hordas sin dios sedientas de venganza.

Las pobres gentes que se quedaron atrapadas en aquella estación intentaron huir de lo que se les venia encima arrastrando a su paso las sillas, las barreras, los puestos de información y hasta las azafatas.

Ante esta estampida las fuerzas del orden adobaron el desorden con botes de humo. Pronto aquel recinto pareció perder su identidad y se convirtió en niebla que derramaba negruras sobre el antes impoluto suelo de granito y moqueta. Pero fue mano de santo, en menos de una hora se dominó la situación restableciendo el orden. Por tierra yacían algunos alborotadores reconducidos a la senda de la sensatez a punta de porra y humareda. Otros protestaban todavía cuando se los llevaban en volandas fornidos robots expertos en contraterrorismo. Los demás renqueaban magullados con las caras negras por el humo hacia los puestos de sanitarios que instalados fuera procuraban remendar tanto descosido.

Los periodistas avanzaban en aquel campo de batalla interrogando a cuantos encontraban en condiciones de responder pero nadie les dijo nada.
Nadie sabía nada.
Nadie sabía que ocurrió. Nadie entendió nada.

El taxista y su hijo se libraron del horror pero tampoco sabían nada, aunque Luisito sí sabia, pero se calló sabiendo que nadie le creería y se dejó transportar en el taxi hacia su casa.

No se investigó. No se depuraron responsabilidades.
No se pidió perdón.
Nadie olvidó.

Nadie cayó en la cuenta que era martes y trece. Mal día para viajar.


11. 2003

miércoles, 1 de julio de 2009

MIS VIAJES II

En el Oceanográfico (Ciudad de las Artes y las Ciencias). Valencia. Junio 2.009.



El Hemisfèric. (Ciudad de las Artes y las Ciencias). Valencia. Junio 2.009.


El Hemisfèric y el Palau de Arts Reina Sofía (Ciudad de las Artes y las Ciencias). Valencia. Junio 2.009.



El Acuario de los delfines (Ciudad de las Artes y las Ciencias). Valencia. Junio 2.009.



El fin de semana pasado tome la decisión de realizar un improvisado viaje a Valencia...

Entre los sitios que pude visitar, el domingo, último día de mi pequeña estancia en esta gran ciudad, pude hacer una visita a la "Ciudad de las Artes y las Ciencias" que me impresionó profundamente todo lo que pude ver del gran maestro de la arquitectura que es Santiago Calatrava...

He decidido que mas adelante sin prisas coyunturales que me aten, haré otro viaje a esta ciudad con mas detenimiento, pues la oferta museísta y artística de esta ciudad es muy importante y requiere de mas tiempo para poder ver y disfrutar del gran abanico artístico que ofrece esta gran orbe...

SOLO UN INSTANTE

Solo un instante, un instante eterno, con sabor a labios de mujer... De la serie "Nocturnos" Te...